Primero hay que elegir un profesor y un mentor,
y luego ya lo que estudiar,
si es que siquiera tienes que hacer esa elección.
Así decían los sabios en su tiempo. Y nada ha cambiado con el tiempo.
Al elegir tus estudios, primero los padres eligen la escuela y a los profesores, un tutor. Luego te enteras de un excelente profesor, por ejemplo, de danza. Y vas a tomar clases con él/ella.
Idealmente, deberías familiarizarte con el cuerpo docente del departamento de la universidad a la que irás. Ya sea actuación o ingeniería aeroespacial.
Cuéntanos en los comentarios qué profesores tan duros has conocido tú o tus padres. Me pusieron un tres por “no me vieron” en la manifestación del Primero de Mayo, por ejemplo. Aunque no deberían haber puesto una calificación, allí solo hay aprobado o suspenso. Pero si había una calificación en el expediente, esa fue la que se incluyó en mi tesis. Otro tres me pusieron porque “se acabaron las cinco y las cuatro”, aunque yo sabía el tema perfectamente y trabajaba con ese profesor en el mismo departamento.

Cuando llegue el momento del trabajo, el principio es el mismo. Aunque lo llamen de otra manera “jefe/a idiota, no se sincronizan y así sucesivamente”. Percibes inconscientemente al jefe y a su jefe como una persona que puede o no enseñarte algo. Cuando tus roles se vuelven casi iguales, un buen líder verá en ti un reemplazo para él y conservará ese recurso. Pero más a menudo sucede que te despiden como competidor exigiendo un alto honorario por tu experiencia.